Les Chansons…

Hace poco platicaba con alguien muy querido sobre “Les Chansons d’amour” el hermoso musical de Christophe Honoré que bajo una superficie de falsa sencillez esconde una trama poderosa, conmovedora y subversiva. Al hablar de la película, recordaba sobre todo su maravillosa frase final, palabras que quedaron grabadas en mi memoria para siempre.

Hace unos años, cuando la vi por primera vez en el cine y atravesaba por una fuerte crisis amorosa, escribí una pequeña reseña en un blog ya difunto… No vale la pena reproducir todo el texto, me basta con recordar el último párrafo, ese en el que hablo precisamente de las palabras que cierran el filme y lo que significaron para mí.

La frase final: “Aime-moi moins, mais aime-moi longtemps” (ámame menos pero ámame por mucho tiempo) es un auténtico portento de síntesis poética, ya que en unas cuantas mágicas palabras, logra encapsular el secreto del amor verdadero. Una sencilla fórmula con la que el protagonista parece querer decirle a su inexperto amante: “Vivamos esta primera fase de nuestra relación, este amor loco, esta ebriedad que nos hará sentir como si flotáramos sobre el mundo y como si fuéramos los únicos habitantes de una realidad perfecta y plena. Vivámosla y disfrutémosla, sí,  pero no le demos demasiada importancia. El verdadero amor comenzará después, cuando tengamos que luchar juntos contra el tiempo y debamos enfrentar al mundo y a la vida y a la muerte. Ocho años amándola no fueron suficientes para mí, hubiera querido vivir a su lado para siempre, tal y como ahora quiero estar contigo. La ebriedad amorosa me tiene sin cuidado, lo que quiero es amarte y que me ames con constancia a través de los años, lo que quiero… es que no mueras nunca…”

OEG